viernes, 1 de febrero de 2013

LA EXPLOSIÓN EN PEMEX DINAMITA LA SEGURIDAD EN DF






Alegna Cesho


CRONICA DE LOS HECHOS.- . Para quienes están más allá de las fronteras: al filo de las 4:00 pm, tiempo del centro de México, se produjo una gran explosión en el complejo de edificios administrativos de Pémex (Petróleo Mexicanos), principal y más grande empresa del país y cuyas instalaciones albergan a más de diez mil personas diariamente. (Aclaración: ayer estaba de descanso, me enteré de los sucesos alrededor de las 6:30 pm. A las 7:30 me encontraba ya en la zona de los hechos). Veinte minutos antes de llegar a la Torre de Pemex, se habría producido el arribo del Presidente de la República, razón por la cual el perímetro de encontraba resguardado por algunos elementos del Estado Mayor
La crónica.
Un centenar de policías federales vestidos de riguroso negro custodiaban los aledaños, al tiempo en que esta reportera llegaba a la calle de Bahía de Ballenas (lugar asignado para la prensa de a pie) desembarcaron de varios camiones militares a lo menos otro centenar de soldados con brazalete rojo del Plan DN3. Nos señalaron que eran especialistas en tareas de rescate. No obstante, desde el primer minuto de producidos los hechos ya habían arriba los brigadistas “Topos” y se encontraban trabajando con sus equipos y animales entrenados en el rescate de personas atrapadas. No había confusión, todo el trabajo a la hora (/7:30 pm)estaba especialmente organizado y se estaban desempeñando principalmente escuadrones de especialistas de la propia Pemex. Escuché despachos de algunos colegas de la prensa que insistían en señalar que había existido una “detonación”, poniendo el acento en que el suceso pudiese haber sido consecuencia del estallido de alguna bomba. Sin embargo quiero decir que me aposté frente a la entrada número 15 y desde ahí pude contemplar con bastante claridad, junto a un colega de tv que además realizaba close up en su cámara y podía observar con detalles las tareas del interior, que no se observaban señales evidentes del estallido de aparato explosivo como los producidos por amongelatina o TNT (que conozco bien puesto que son los que utilizaban en Chile grupos armados en sus atentados). Aquello más bien, se apreciaba como un estallido o flamazo con poca evidencia visible de objetos quemados.





Había desde luego mucho vidrio trozado, pedazos de metal de lo que fueran partes de la estructura y la fachada, mucho mobiliario de oficina prácticamente destruido y papelería. No sentí jamás olor a gas. Vi en el transcurso de las horas sacar al menos a dos heridos rescatados de entre los escombros y alrededor de las 9/9:30 pm se produjo una voz de alerta. Entonces vimos salir a una turba de militares, rescatistas de Pemex y Cruz Roja, así como bomberos del DF, corriendo despavoridamente hacia la calle. Un miembro del escuadrón “Topos” nos comentó que dentro del cascarón del subterráneo se había escuchado ruido y se había ordenado evacuar, previniendo derrumbe. Incluso a nosotros se nos ordenó retirarnos de la zona y allegarnos casi hasta la otra entrada. Provocó desde luego mucho estupor la llegada de varias camionetas del servicio médico forense, pero en ningún momento vi cargar cadáveres ni nada por el estilo.

Minutos después el secretario de Gobernación realizó una conferencia de prensa en la que informó que se habían producido 25 decesos, la gran mayoría de mujeres y que se habían atendido a 101 personas heridas. Un médico leyó la lista de los heridos. Al mismo tiempo la gente de la prensa comenzó a especular sobre las razones que originaron el percance y por esta razón el secretario señaló que no había todavía hipótesis de ningún tipo, sin embargo aquello siguió siendo el tema sobre todo tras conocerse del desalojo de varios edificios del gobierno federal de otras dependencias.

Hay que decir que la presencia de las altas autoridades dio un vuelco espectacular al manejo de la crisis y que en tanto nosotros estábamos ahí congregados el Presidente Peña había permanecido en medio de una turba de personal que retiraba escombros por más de una hora en el lugar de los hechos. Una vez que se retiró se trasladó al hospital de Azcapotzalco y muchos, en la espera de tener una cuña se dirigieron al hospital de Pemex en Picacho, donde finalmente no concurrió. Osorio Chong, secretario de gobernación, en mangas de camisa fue el encargado in situ, y ahí se mantenía incluso cuando muchos nos retirábamos. Sorprendió que, a pesar del calvario de los familiares, que se apostaron junto a la prensa en la esperanza de conocer la suerte de sus desaparecidos, se diera a conocer con cierta celeridad la lista de las víctimas, ya que no es la política de Pemex ni siquiera tras sus accidentes más sonados. Esta vez fue evidente que la orden del gobierno federal fue despejar la información tras algunas horas de desconcierto en los hospitales. Todavía a las 7 horas de hoy no se conocía la lista de los fallecidos.


Al momento de esta publicación, Miguen Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, informó que el número de personas fallecidas por la explosión en la torre B2 de Pemex ascendió a 33.




IMÁGENES TOMADAS DE INTERNET: pulsoslp.com.mx, www.publimetro.com.mx
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