viernes, 21 de noviembre de 2014

El monstruo que pisa fuerte… por Ayotzinapa


Miguel G. Galicia


UnO
Aquí estamos todos. Los miles que marchamos y arengamos que presenten con vida a los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa en el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México este 20 de noviembre de 2014, somos un monstruo que como dice la canción: "Pisa fuerte", y que ya somos la pesadilla de un gobierno que se hunde en su propio discurso de supuesto llamado a la paz y a la no violencia.

dOs
Los que se fueron. Esta tarde también son miles quienes decidieron irse a descansar o a refugiarse en sus respectivas comodidades para no ser presas de eso que medios de comunicación oficialistas han denominado —a través de campañas de miedo, tergiversación, descalificación y desinformación— el caos de los revoltosos.


TrEs
Indignación de bronce. Esta Tarde-Noche hasta las estatuas —algunas embozadas— que miran nuestro paso, las de los héroes, próceres que hicieron la Patria mexicana, también, exclaman su indignación. Carteles con mensajes de exigencia, banderas de México negras, que alguien les puso les cubren.

CuaTRo
Jóvenes aguerridos. Banderas, playeras, cartulinas, mantas, pendones, pinturas, de alumnos cuyas instituciones educativas marchan codo a codo ondean en todo lo alto y se ostentan con orgullo, provocación, rabia, tristeza. Son los más inconformes. Los más activos en las calles, en los actos de gobierno, dentro y fuera del país; en redes sociales, eso que la tecnología de hoy les proporciona como herramienta para difundir lo que otros no.

cINcO
No los dejamos solos. Los indignados mexicanos, así han denominado medios españoles a quienes nos movilizamos contra la violencia y la barbarie; contra la injusticia y la presentación con vida de 43 estudiantes que podrían ser nuestros hijos, sobrinos, nietos. Con bastones, en sillas de ruedas, a paso lento. "No importa cómo, hay que estar aquí, demostrarles a estos muchachos que no están solos, como a nosotros nos dejaron nuestros padres en el 68, en el 71", dice un hombre con cabeza encenizada.

SeIS
Lágrimas. Voces quebradas. Coraje en las miradas. Manos al aire. Gritos. Arengas. Repudios. Saltos. Fotografías al otro, a uno mismo. Sonrisas. Abrazos. Consignas. El registro guardado que será enviado/compartido/subido a la eternidad de la internet.

siETe
Los contingentes que avanzan, se encuentran en la esquina que hacen Represión e Impunidad, y avanzan para cambiarles el nommbre. Se cuentan por decenas. Identificados, organizados. A los lados de esta marcha miles atestiguan, acompañan con sus ojos, gritan "¡Justicia!". Frente a la sede del palacio Legislativo se escucha: "Esos son, esos son, los que chingan la nación"; "El que no brinque es Peña, el que no brinque es Peña", "Porque vivos se los llevaron… vivos los queremos"...


OcHo
La música celebra, los cánticos recuerdan, los abrazos hermanan, las cadenas humanas resguardan. Esto es una fiesta de la solidaridad por los 43 alumnos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa; contra la clase política, desprestigiada por escándalos de corrupción; por la inacción del presidente mexicano Enrique Peña Nieto; contra la violencia/connivencia del Estado-crimen organizado; contra la apatía que permite los excesos de quienes gobiernan; contra quienes se supone deben protegernos… "Enrique entiende, el pueblo no te quiere", "Fuera Peña, Fuera Peña"…

NUeVE
Vendedores incólumes. En este río revuelto de manos y pies y corazones y consciencias mexicanas, se protesta pero también se comen taquitos de suadero, de chorizo; elote con mayonesa y queso, se fuma un cigarro; se adquieren banderas, velas, libros, lámparas…

DIeZ
Propios y extraños desangran la negrura de las calles. Mexicanos al grito de guerra profieren escaramuzas verbales: "Muera Peña, Muera Peña". Extranjeros que amigos que no profanan con sus plantas este suelo, sino muy al contrario, elevan sus voces para respaldar esta lucha social, con pies y cabeza que busca, dice una mujer entrada en años: "Que este gobierno se vaya".


oncE
Las paredes hablan. En el recorrido las pintas menudean. Dibujos de lotería "El Soldado"/"El Asesino", calaveras, rostros femeninos empaliacatados, ojos de 43 hombres que parecen preguntar ¿Dónde estamos?, ¿Nos olvidarán?, ¿Qué viene después de todo esto?… Letras que una a una hilan las ideas revolucionarias: "Seamos realistas, soñemos lo imposible", Ché Guevara dixit; los reclamos: "Apaga la tele, enciende tu mente"; las acusaciones: "Fue el Estado"; los cuestionamientos: "¿Cuánto más aguantarás mexicano?"; la memoria: "1810/1910/1969/2014"; la promesa: "No pararemos hasta encontrarles"; la advertencia: "¡Nunca + un México sin voz!; las palabras sabias: "Es inconcebible que una revolución no desemboque en alegría", Julios Cortázar dixit"…


doCe
En el frente de batalla. El templete ya fue desmontado. Los padres de los normalistas ya hablaron, ya pidieron al gobierno que presente con vida a sus hijos. Ya sólo quedan unos cuantos miles que pululan en esta plancha de piedra. Frente al Palacio Nacional, los granaderos guarecen de la furia de un puñados de encapuchados anarquistas y violentos que mientan madres. Arrojan objetos y bombas molotov. Se oyen las voces de "No violencia", pero no escuchan. Arrojan improperios y petardos que retumban entre este cajón de concreto y cientos de años de historia. En los alrededores la gente tiembla, muchos se marchan. Otros, los más corean el "1,2,3,4,5… 42, 43 ¡Justicia!". Un estudiante del Conservatorio Nacional de Música se cruza. El rojo en su cabeza indica alerta. "Están arrojando piedras", dice. Miedo en su mirada. Avanzo. Otro chico me increpa, me empuja, y antes de desaparecer de mi vista avienta una bolsa con algo que se quema… "Estos hijos de su puta madre nos golpearon primero…". La tensión se puede masticar. El regreso sobre mi ruta lo hago a través de la calle Madero. La oscuridad reina inusualmente. El tropel, la masa que viene hacia mí. Corran grita alguien. Me repliego a la pared. Se escucha como el granizo al golpear el asfalto. Los contingentes siguen llegando. Su paso es iluminado por las imágenes de Francisco Villa y Emiliano Zapata, hechas de luces por las autoridades de esta Ciudad Puta. Antes de llegar a Lázaro Cárdena un chico yace en el suelo, malherido. Tiembla por la adrenalina, el pánico de ver su sangre, el frío. Llega otro, éste evidentemente drogado. "Me dicen el Tarzán". La nariz rota. "Me golpearon los putos policías". Hacen un círculo otros jóvenes. Ninguno de los dos responde a las preguntas si son estudiantes, de dónde vienen… Al final traen cargando a una chica de no más de 17 años, de nombre Paula, a la que dicen sus compañeros de Voca 5, la patearon los granaderos… La cauda humana sigue su rumbo. "No se detengan". "No es un espectáculo". "Háganle espacio". "No tomen, fotos ni video". Dos llegan al lugar con un escudo de policía. Uno de ellos dice pertenecer a la "Resistencia Ponk" (sic). Le pido una foto y posa, orgulloso con su trofeo de guerra. La prensa reporta al menos 6 heridos en total y más de 30 detenidos. Nada comparado con los miles de que hoy nos convertimos en ese monstruo que "pisa fuerte", que como dice la canción "que el dolor no me sea indiferente"… El viento sopla. La noche se cierra más. Todo sucede afuera del Palacio de los Azulejos, ese sitio donde hace 104 años, entraron a tomar café y a comer los revolucionarios que buscaban que este país, México, cambiara… Apago mi cámara, y me pierdo entre la gente que como yo, busca un poco de abrigo para el corazón…


https://www.youtube.com/watch?v=oybSNjHWy3w

https://www.youtube.com/watch?v=FlYBEiVasEI
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