viernes, 22 de septiembre de 2017

La oportunidad que deja en México el sismo del 19-S-17



Luego de la información difundida tras el sismo del 19-S-17, en la Ciudad de México, Puebla y Estado de México, en cuyas imágenes resaltaban la solidaridad y organización ciudadana en primera instancia, ante el desastre, ha habido un golpe de timón en los medios de comunicación impulsado desde al gobierno federal, en el sentido de que son la marina y el ejército los que llevan la batuta tanto de la organización como de las labores de rescate.

En el terremoto de 1985 la administración del entonces presidente Miguel de la Madrid Hurtado, mostró su ineptitud de principio a fin, tanto que fueron los ciudadanos quienes, como pudieron, se encargaron de levantar desde un tabique hasta lozas o edificios completos colapsados.

El mensaje que se pretende enviar es, por un lado, mostrar que éstas autoridades saben cómo y qué hacer en casos de desastre; que son fuertes y pueden gobernar. Así se explica porqué son altos mandos de las fuerzas armadas los que dan la cara para dar a conocer saldos de daños y pérdidas humanas. Por otro, se pretende apuntalar su desgastada imagen y acercarla a la gente, de la cual tomó distancia desde que sus tropas fueron enviadas a las calles a luchar batallas, que eran competencia de la policía, para combatir a narcotraficantes.

En año de elecciones presidenciales, el actual mandatario Enrique Peña Nieto, y sus ministros —de Educación, Aurelio Nuño Mayer; de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong y de Salud, José Narro— han “tomado” las pantallas y los medios tradicionales, e incluso han eclipsado, a través de la televisión, diarios, portales y agencias, al jefe de gobierno local Miguel Ángel Mancera, autodenominado aspirante a la presidencia para 2018, amén de hacer lo posible por “tomarse la foto”, y repartir gestos de tristeza, abrazos y promesas de apoyos, que quizás nunca lleguen, como ha sucedido en múltiples ocasiones previas.

No se necesita ser demasiado suspicaz para pensar que la cúpula que dirige los destinos de México hasta 2018, quieren imprimir, con tinta indeleble, en la memoria colectiva que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) debe seguir gobernando el país.

Cabe recordar que por medio de la aplicación WhatsApp y redes sociales como Facebook y Twitter se ha difundido información falsa, sin autoría ni fuente, cuestionando los hechos y decisiones gubernamentales, lo cual refleja una contra-campaña de propaganda, y que pretende generar descontento hacia todo lo que suene oficialista.

Aunque logran viralizar sus contenidos, sus mensajes no generarán el efecto deseado, que es restar reconocimiento a una clase política mexicana ya de por sí vilipendiada y falta de credibilidad, por los casos de corrupción en los que a nivel federal y estatal, se han visto involucrados sus representantes; en cambio sólo confunden y multiplican el miedo. ¿Por qué? Porque el mexicano vive de oleadas, es reaccionario-olvidadizo, dado que igual que una bandera que es azotada por fuertes vendavales: se mueve con furia, se revuelve, se tuerce, se agita con vehemencia, sin embargo nunca logra zafarse del mástil, y al final termina, exangüe, por rendirse.

En esta época en la que las personas, gadget en mano, dan a conocer in situ qué, cómo y dónde sucede cada evento —léase derrumbe, rescate, entrega de apoyo— han tomado la delantera, una vez más, y ya lograron presionar a los políticos para que, al menos, se comprometan a entregar o no ejercer sus onerosas partidas presupuestales de las campañas electorales de 2018, para que éstas sean redirigidas a las necesidades de los damnificados. Falta el Instituto Nacional Electoral (INE), el cual no se ha pronunciado al respecto en ese mismo sentido. Esperaremos que la intención de la mayoría de los partidos políticos, respaldada en voz de sus voceros, se consume.

Más allá de los lugares comunes, de las muestras de solidaridad, los mexicanos tienen una oportunidad única tras el movimiento telúrico del pasado martes, pues tienen coincidencias que los unen y fortalecen el tejido social: los une la solidaridad y el repudio al oficialismo. Pero sobre todo tienen herramientas, como nunca antes en la historia, como las redes sociales e internet en general para supervisar y exigirle a la clase política que haga lo que le corresponde: gobernar y administrar recursos con propiedad, sin corrupción, compromiso y transparencia.

Foto Tomada de: http://de10.com.mx/cultura-digital/2017/09/21/fuerzamexico-fotos-del-antes-y-despues-del-sismo-en-mexico / Buzzfeed y Televisa
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