martes, 11 de junio de 2013

JORGE VARGAS BAUTISTA TRANSITA DE LA ELECTRICIDAD AL ARTE Y DE REGRESO

La historia que aquí presentamos es un ejemplo de cómo el arte puede encontrar formas inesperadas y caminos para manifestarse. Jorge, un hombre común y corriente reencontró su vocación como escultor un día en que "marchaba" contra una "injusticia", la desaparición de la empresa para la que trabajó por muchos años, Luz y Fuerza del Centro; vocación que halló en un trozo de madera, dejándole una certeza clavada en la frente: por sobre cualquier otra actividad humana el arte trastoca el ser y lo transforma.



Por Miguel G. Galicia







El decreto de extinción de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (LFC), dado a conocer el 11 de octubre de 2009, por el entonces presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, dejó en el desempleo a más de 44 mil personas, lo que derivó en una resistencia férrea, por parte del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Los avatares que muchos de sus agremiados han pasado desde entonces, quedaron registrados en diferentes medios de comunicación. A casi tres años de distancia, hay una historia de éxito que hoy merece ser contada: La de Jorge Vargas Bautista.
La vida de este ex trabajador de esa empresa, parece la de un cirquero. Las vueltas que ha tenido han sido tan fuertes que al escucharlo, uno no puede dejar de asombrarse.
Éste hombre, nacido en la Ciudad de México, en marzo de 1961, jamás imaginó que su lucha sindical lo llevaría a reencontrarse con su vocación como artista plástico y escultor, misma que llevaba dormida en su interior desde hacía muchos años, y mejor aún, que hallara también un nuevo camino de subsistir y desarrollarse en un terreno personal.
“Un día, previo a una marcha para exigir que se revocara la extinción de LFC, se nos pidió a las bases, que realizáramos una manta con la figura de la virgen de Guadalupe. Nadie se animaba, así que yo me ofrecí para pintarla, y como yo le sabía al dibujo y a la pintura, sugerí que se hiciera al óleo”, comenta Vargas en entrevista.
Su carácter apacible haría difícil que quien platique con él, pudiera imaginárselo con el puño en alto, y gritando consignas en contra de nadie. “Sigo yendo a las marchas, desde un principio; no he dejado de ir a ninguna”.

UNA NOCHE ANTES…
El 10 de octubre de 2009, la selección mexicana de futbol, se jugaba frente a su similar de El Salvador, su pase al mundial que tendría lugar el año siguiente en Sudáfrica.
Jorge, como millones de personas en el país, disfrutaba de los goles que Cuauhtemoc Blanco, Francisco Palencia, Carlos Vela y del autogol de Marvin González. El Estadio Azteca lucía esplendoroso, y fue el marco perfecto para el 4-1 con que culminó el encuentro. Nadie imaginaba lo que se avecinaba.
“Yo estaba en mi casa, en Texcoco. Recuerdo que ese día había comprado una sala, pues como estaba terminando de construir, no teníamos muebles. Ya en la noche, recibí la primera llamada, era de un amigo, me preguntó si estaba viendo la televisión. No creía en la noticia, pensé que el lunes nos dirían: ‘serán reinstalados’”.
Las llamadas de amigos y familiares que empezaban a conocer la noticia le robaron el sueño y le sembraron el dardo de la incertidumbre en el corazón. “Llegué a Luz y Fuerza muy joven”, dice y guarda silencio.
Su carrera la realizó poco a poco, como muchos, y creció dentro de la compañía con mucho esfuerzo. Durante los últimos años de servicio en LFC estuvo adscrito a un departamento que se encargaba de actualizar los planos de la red eléctrica de cada colonia.
“Trabajé en Chalco; recorría las calles y verificaba que los cambios que se hacían a la red —como la sustitución de transformadores, postes y cableado— se registraran en los planos correctamente. Ya me faltaba, relativamente poco para jubilarme”, al terminar la frase, su mirada se pierde, por unos instantes, en el infinito.
La asamblea extraordinaria del SME luego del anuncio de la toma de las instalaciones de la empresa eléctrica por el gobierno, se realizó, cuenta, en el Monumento a la Revolución, ahí inició su larga lucha por recuperar su fuente de trabajo, pero debía sortear muchos obstáculos.
“Muchos medios de comunicación repetían lo que el Gobierno decía, que era mejor liquidarnos, que estaban dando muchísimo dinero, que no había marcha a tras y todo eso. Dudé si aceptar o seguir en el sindicato; hablé con mi esposa y me dijo que ella me apoyaría en lo que yo decidiera. Y me decidí por continuar en la lucha, no sabía si era la mejor decisión pero la tomé”.
Un escollo mayor se presentó, cuando, al igual que él, su esposa se quedó sin trabajo. “Ella estaba en Mexicana de aviación —el 28 de agosto de 2010 la aerolínea dejó de volar— y cuando cerraron, ya te imaginarás, nos quedamos muy desprotegidos”. El panorama se complicaba aún más con dos hijas adolescentes.




LA VOCACIÓN DE ARTISTA…
Jorge tuvo contacto con el arte desde muy joven; asegura que desde niño, el dibujo se le facilitaba, pero no hubo quien estimulara su gusto por los trazos. Fue hasta que empezó a estudiar en la Vocacional 7, que tomó formalmente un curso de pintura. Ese fue el primer acercamiento que tuvo con las artes plásticas.
Esa experiencia sembraría una semilla en su interior. Semilla que germinaría y crecería muchos años después. “En ese entonces tenía 18 años, pero lo dejé de nuevo”.
Ya de vuelta en el presente, Jorge Vargas, rememora con una sonrisa leve, los aromas de las pinturas, las texturas de las telas, mas el recuerdo de las protestas por sus derechos como trabajador, despojado de su fuente de trabajo, endurecen sus facciones.
“Empezamos a hacer mantas, y el día en que nos pidieron la imagen de la Guadalupana, no lo pensé mucho. Les dije que a ver cómo salía, y te puedo decir que quien la vea, podrá juzgar cómo me quedó, pero creo que no tan mal”, señala.
Primero pintó un estandarte, y luego otra de mayor tamaño. Ambas imágenes gustaron tanto a sus compañeros que, apunta, aún permanecen en la sede del SME. “A una hasta le hicieron su altarcito. La verdad estoy orgulloso de haberlas pintado”, comparte, y uno puede imaginar que los sindicalistas le rezan a la virgen de dos metros de altura, para que les ayude en su lucha.
De eso existen pruebas. El 13 de noviembre de 2009, los obispos Raúl Vera López, de Saltillo, y Samuel Ruiz García, emérito de San Cristóbal de Las Casas, visitaron al sindicato, en donde se solidarizaron con los electricistas y los exhortaron a continuar con su pelea, sin venderse, ni traicionar la cusa, pues luchaban en el marco de la ley.
“Durante una marcha hacia a la Secretaría del Trabajo, recogí un tronco y le pinté unas manos”. Revivir el gusto por los trazos, lo llevó a comprar un libro de diseño gráfico, ilustración y escultura. Siempre que podía lo revisaba con calma.
Allí descubrió la propuesta del escultor Carlos Miller (México, 1962), y se percató que lo que él realizaba, de manera intuitiva, se parecía bastante a lo que el escultor profesional creaba.
La curiosidad y las ganas por aprender más sobre ese arte, así como intuir que en medio de la crisis económica por la falta de trabajo y el stress de las marchas y de lo lejano de la resolución a favor del SME, el arte podría ayudarlo de alguna manera, ya fuera para relajarlo, o como una posibilidad, aunque fuera lejana, de ayudarle a subsistir, lo llevó a buscarlo en Internet. “Lo contacté e hice un esfuerzo por tomar un taller con Miller, en Tepoztlán, Morelos”.
Con eso empezó a hacerse una idea más clara de cómo trabajar en sus propios proyectos. Con las limitaciones de no tener herramientas elementales, ni un sitio donde trabajar adecuadamente los troncos —que encuentra tirados, o le llevan familiares y amigos— y que se llegan a acumular en su casa por meses, Jorge va paso a paso, como le sucedió en su vida laboral. Observa, ubica, recoge, corta, talla, lava, y aplica plastilina epóxica para darle forma de humanos o zoomorfas, a raíces, troncos, hojas de maguey.






SU OBJETIVO COMO ARTISTA EMERGENTE
Al ver sus piezas, uno concluye que Jorge es, sin duda, un escultor nato, de esos que tienen un talento especial, que ven lo que otros no pueden; de aquellos a los que sólo les falta el impulso necesario para aprender, consolidarse y destacar como tal. Actualmente tiene más de 15 obras y sigue trabajando en nuevas; tarda en hacer cada una entre 2 y 15 días.
Los resultados de su trabajo empiezan a rendir frutos, pues ahora mismo la Galería Rullan, ubicada cerca del SME, en Insurgentes Centro No. 132, casi con avenida Reforma, exhibe una pieza suya; y si bien aún no ha vendido, sigue en espera de que eso suceda.
“Yo la verdad no quiero decir nada con mis esculturas. Son ellos, los troncos, las raíces, más bien, las que me dicen, ellos me hablan y me dicen qué forman deben tener”, comparte.
Luego de tantos altibajos, el creador en ciernes ha aprendido varias lecciones de vida: “La extinción de LFC me ayudó a crear consciencia, porque yo vivía en una burbuja; ajeno a la realidad. Esto (su proyecto artístico) ya no lo voy a dejar nunca, continuaré aprendiendo; sé que no me puedo llamar todavía Artista, pero continuaré aprendiendo. He dejado pasar mucho tiempo, pero nunca es tarde. Eso les digo a mis hijas, que sigan sus sueños; quizás mis padres no me apoyaron a elegir mi vocación cuando era más joven, pero yo sí lo haré con ellas”.
Jorge Vargas Bautista, uno de los 16 mil 599 trabajadores de Luz y Fuerza del Centro, que no accedieron a liquidarse y continúan en pie de lucha; escultor emergente, que hace arte de la nada, se reparte entre varias actividades: con su esposa abrió una papelería en Texcoco, la escultura, y el sindicato, pero él tiene claro cual es su meta a mediano y largo plazo; sobre todo tras la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, emitida el pasado 31 de enero de 2013, en el sentido de rechazar el amparo del SME por la disolución de LyFC; decisión con la que el proceso legal arribó a su última instancia.
“Mi prioridad es el sindicato; una vez resuelto este asunto seguiré trabajando, ya cuando me jubile me dedicaré a la pintura y a todo esto”, dice mientras señala sus figuras, las cuales parece que en cualquier momento saltarán de sus manos y echarán a correr, detrás de sus sueños…


Esta entrevista fue publicada en el número de mayo de 2013 en la Revista Gente
Estas fotos NO SON LAS QUE ACOMPAÑARON EL TRABAJO IMPRESO, son de la autoría del reportero, y fueron tomadas en otro lugar y momento... usted disculpe las molestias que su mal ojo le ocasione...
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