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miércoles, 6 de enero de 2021

Esa cosa, hecha de sonidos y silencios, que nos salvará / Lovesong


 

Miguel G. Galicia

Amanda brinca a la barda, y gira lentamente sobre su eje, con los brazos alzados para sentir el aire recorrer su pequeño cuerpo. Su figura a contraluz es un bello espectáculo que embelesa. El pelo suelto hace juego con su sonrisa de demonia mientras canturrea "you make me feel like I Am free again…"

 

Con los ojos cerrados, Aman —como le gusta que le llamen—, sigue girando, y ahora se acaricia las nalgas, el cabello. Las serpientes de su cuerpo hurgan su entrepierna, delicadas. No piensa nada, solo siente, solo sube su falda y toca.

 

El sol ofrece una silueta de carnes firmes, redondeces cálidas, tierra prometida. Ella sube el volumen y se vuelve a perder en la música.

 


Entregada a su placer, no se da cuenta de que a su alrededor ya la gente la observa. Y repite: "Whenever I'm alone with you / You make me feel like I am home again / Whenever I'm alone with you / You make me feel like I am whole again / Whenever I'm alone with you "

 

Suda, y los ojos de quienes no pierden detalle de su danza improvisada se multiplican por miles a través de las gotas que le resbalan por la frente, la boca, el cuello, la espalda desprovista de tela, entre los muslos.

 

Como siempre ocurre antes de que la vida dé un coletazo mortal, la música se detiene. Y el silencio conquista el todo. Entonces el rumor de las olas se detiene un segundo, justo cuando su dispositivo musical se detiene porque se ha terminado la batería.

 

El sol muere ahogado allá, lejos, extinto por unas horas, y un policía le cae encima, la baja de un zarpazo, mientras un sujeto la toma, violento, del brazo, y le arrebata el teléfono, lastimando sus oídos con los audífonos que caen al abismo.

 

Amanda es detenida y acusada por haber tomado "prestado", como dice ella, ese teléfono que se "encontró" tirado en el estacionamiento.

 

El público la defiende, sin éxito.

 

Ella sonríe de buena gana. No le importa, ha escuchado Lovesong, un tema que para ella ha sido un remanso en medio de la pandemia. El único. Un cenote en medio de la desierta selva.




 

Mientras se la llevan para aclarar qué ha sucedido, la gente le aplaude. Ella cierra los ojos y se deja llevar en volandas, y ahora deja que su pensamiento vuele sobre las alas de la sedosa voz de Robert Smith.

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Imagen 1, tomada de https://www.google.com/url?sa=i&url=https%3A%2F%2Fwallpaper-house.com%2Fgroup%2Fthe-cure-wallpaper%2Findex.php&psig=AOvVaw0wku40bKGDWxsZHUl5JpT6&ust=1610040397249000&source=images&cd=vfe&ved=0CAMQjB1qFwoTCMjP-4Tqh-4CFQAAAAAdAAAAABAD

Imagen 2, tomada de https://www.google.com/url?sa=i&url=https%3A%2F%2Fwallpaperaccess.com%2Fthe-cure&psig=AOvVaw0wku40bKGDWxsZHUl5JpT6&ust=1610040397249000&source=images&cd=vfe&ved=0CA0QjhxqFwoTCMjP-4Tqh-4CFQAAAAAdAAAAABAJ

Imagen 3 tomada de https://www.google.com/url?sa=i&url=https%3A%2F%2Fwallpaperaccess.com%2Fthe-cure&psig=AOvVaw0wku40bKGDWxsZHUl5JpT6&ust=1610040397249000&source=images&cd=vfe&ved=0CA0QjhxqFwoTCMjP-4Tqh-4CFQAAAAAdAAAAABAP

lunes, 30 de noviembre de 2020

Francisco Céspedes: "Quiero ser feliz en estos tiempos"

El cantante y compositor ofrecerá su primer concierto virtual el 11 de diciembre a las 21:00 horas desde Tulum

"Es tiempo de la humildad; el ego te engaña", dice

 


Miguel G. Galicia

Francisco Céspedes es un hombre que busca. Se ha buscado la vida, siempre como cuando hace más de 20 años llegó a México, con un puñado de canciones propias en las maletas, y eso que muchos llaman sueños-anhelos- ambiciones, pero para él, seguro, solo significaba vivir. Con una charla de unos minutos, uno atisba, desde su umbral, un poco al interior del compositor de canciones emblemáticas como "Pensando en ti", "Vida loca", "Remolino", "Que hago contigo", "Señora", "Se me antoja" entre otras más.

 

El pretexto de nuestra plática es que Pancho, como también le gusta que le llamen, hable de su próximo concierto, el primero que dará vía internet, "Más Cerca de ti", el próximo 11 de diciembre vía streaming, desde un cenote en Tulum, acompañado de un trío, con cierta incertidumbre, porque él sabe que no es lo mismo, no se siente igual, pero siempre entusiasta, con el ánimo del aprendiz, confiando en su mayor virtud, la palabra, la lírica que muchos le conocen.

 

Con miedo —"necesito al público, emocionalmente", para vivir, para nutrir su espíritu, dice— pero no le da miedo sentir miedo, y al contrario, se alista para arrojarse de cabeza sin red de protección al vacío del streaming. "Siento mucho miedo. No nos prepararon para esta realidad".

 


Son tiempos pandémicos, pero es lo que hay, y como tal, agrega, se deja guiar por sus hijos, quienes le enseñan mucho, de nuevas tecnologías. "Me tengo que adaptar, ver cómo me especializo en esta comunicación virtual".

 

Además, él no deja de crear, ya sea a través de nuevas ideas de canciones, o incluso en un taller en el que comparte con amigos suyos, como Carlos Pintado, a distancia. "Escribo, como ejercicio, poesía", todo para entender el mundo.

 


Se define como un libre pensador, por lo que, alejado de las ataduras, reacio a las respuestas fáciles de los gobiernos, desconfía mucho de lo que se habla del Covid-19 —aunque no desconoce la existencia del coronavirus, pues es médico de profesión— y arriesga una hipótesis sobre la estrategia con la que muchos países le han enfrentado: "Muchos países van a la centralización", al tiempo que destaca la labor que han hecho naciones como Corea del Sur y Noruega, e incluso Hong Kong.

 

Tipo sabio, Céspedes se asume anarquista, pero acota que no en esa deformación del concepto actual, el cual ha sido reducido y criminalizado por muchos como aquella persona que todo lo destruye y busca la caída del Estado, porque sí. Cree en "la mayor y absoluta libertad con moral y ética".

 


Ama la charla, se siente cómodo y reitera que podría hablar y hablar y hablar. A Francisco le ha pegado lo que a muchos de quienes estamos en confinamiento desde meses, con poca interacción social, cercana, y platica como lo hacemos la vieja guardia, hablamos de lo que sea.

 

Comparte anécdotas, como cuando llegó a México y trabajó en varios sitios nocturnos, como Los Íntimos, a donde lo iban a ver sus primeros fanáticos, como el escritor Carlos Monsiváis, que escuchaban sus propias composiciones, y a quien conoció bien; o esa en la que recuerda que allí fue descubierto por el que en ese momento era el director regional de Warner, la empresa discográfica que lo lanzó, y por la cual su inspiración en forma de temas llegó a cantantes como Alejandro Sanz, Luis Miguel, que la dieron a conocer a nivel masivo; o esa cuando fue invitado a cantar en una fiesta privada en la casa de Barbra Streisand, departiendo con figurones del medio. La vorágine de uno de los pináculos de su vida.

 


Cosas raras que ocurren en la mente de quien esto escribe: Cuando uno platica con Francisco Céspedes puede imaginarlo construido de letras de pies a cabeza, como esos retratos que hacen los taquimecanógrafos que dibujan con viejas máquinas de escribir sobre papel revolución.

 

De la boca de pancho Céspedes brotan palabras de arcilla que él coge y coloca, amalgama, en un montículo que va esculpiendo, amoroso, mazo y cincel en mano, casi siempre al vuelo, y con una velocidad pasmosa. Allí van quedando frases como: "Es tiempo de la humildad; el ego te engaña"; "El comunismo te convierte en un personaje kafkiano"; o éstas: "Entre el corazón y el cerebro hay un canal que los une". "Al cantar, poner el corazón en el cerebro y el cerebro en el corazón. Pensamiento y emoción".

 


Llegado el momento, platicar con el cantante Francisco Céspedes se convierte en un viaje, cuya recta final se perfila hacia la música y la pandemia, su impacto y sus enseñanzas. Afectado por ésta, Pancho comenta —ahora lo imagino montado en un Cadillac Deville convertible, 1956— que en el confinamiento perdió de pronto todo lo que era vital para él, la interacción con el público, sus ingresos, "de pronto me quedé en la pobreza", y empezó a escribir "canciones rabiosas", pero las dejó, porque no es su naturaleza; "lo más fácil es rendirse", "no quiero renunciar", puntualiza.

 

En esa misma imagen, en la que frente a nosotros se vislumbra el horizonte, Céspedes se reconoce a sí mismo como "un cronista sentimental", de las emociones, del ser humano, y a Joan Manuel Serrat como "un Dios del Olimpo", muy cercano a él, a sus letras.

 


Bajo del auto y él se acomoda en el asiento del Cadillac, que solo existe en mi mente, Pancho se ajusta las gafas, alisa la barba, mira al frente y suelta: "No le debo nada, no tengo que pagarle nada a nadie". Todo lo que tiene, explica, es producto del esfuerzo, el trabajo; legado que quiere dejarle a sus hijos. Hunde el acelerador que lo enrumba hacia el sol que ya se hunde en la línea imaginaria de la nada mientras sus últimas cinceladas resuenan en mi mente: "Quiero ser feliz en estos tiempos"… "Un día tras otro se hace el mundo… la vida".

 

 


Acompañado de su Trío, Pancho Céspedes realizará un recorrido por sus grandes temas, además de composiciones del maestro Armando Manzanero y también, otras canciones conocidas, que han marcado su vida y que desea compartir a sus seguidores con su propia interpretación.

Los boletos para ser partícipe de este evento, ya están disponibles a través de las plataformas de ETicket Live, www.eticket.mx

Para mayor información favor de visitar la página: https://www.facebook.com/FRANCISCOCESPEDESOFICIAL

Fotos: capturas de pantalla y Facebook Francisco Céspedes oficial

Esta entrevista también fue publicada en el diario La Jornada

https://www.jornada.com.mx/ultimas/espectaculos/2020/12/05/necesito-al-publico-para-nutrir-el-espiritu-francisco-cespedes-5646.html

martes, 21 de julio de 2020

Arde la memoria: Live FACT Barcelona 2015 Full

Miguel G. Galicia

El Live FACT Barcelona 2015 Full, de GusGus, ha sido un concierto que por momentos rompió con el termómetro. Los beats de Biggi Veira y la dulce voz de Daníel Á. Haraldsson calentaron el ambiente de principio a fin. Una hora ha bastado para repetir lo que desde 1995, año de su formación, provoca este proyecto: una hipnosis masiva. Los islandeses conectaron con el público que, acordes con los tiempos que vivimos, ávido de llevarse un momento para el recuerdo, suplían, los menos, con sus dispositivos móviles la memoria colectiva. Dueño del escenario Haraldsson, enfundado en un atuendo rojo, energético sin micrófono hizo de chamán dirigió con su cuerpo el baile multitudinario movido al ritmo de las crepitaciones sonoras. Los creadores de exitosos lanzamientos como Polydistortion (4AD / Warner, 1997), Forever (Pineapple, 2007) o México (Kompakt, 2014) reafirmaron con sus imágenes sónicas por qué tienen seguidores en todo el orbe. Los escuchas se volvieron uno y se aglutinaron en torno a ese ojo de luz musical en que se convirtió la tornamesa de Biggi Veira, quien desplegó todo su arsenal electrónico, inmisericorde. Epicentro telúrico que jugó con las emociones y las llevó en oleajes. Del techno al trip-hop; del house al trance hasta pop. Pobres quienes fueron, porque su vida no volverá a ser la misma. Hamelín en Barcelona, así sin más.

Léase este texto con la salvedad de que es un ejercicio de crónica-ficticia-cómico-mágico-musical Gus Gus Barcelona
https://www.youtube.com/watch?v=BUlQx_iU63M

viernes, 12 de junio de 2020

Arde la memoria: Rolling Stones en The Vault Hampton Coliseum, 1981


Miguel G. Galicia

Han pasado unas horas desde que bajé del avión y al fin he logrado llegar al The Vault Hampton Coliseum de Virginia para ver a Los Rolling Stones. Al llegar me sacudo la nieve y el enfado. Olvidé mi acreditación, pero mi credencial de reportero me salva. El equipo de seguridad me permitió presentarme, y me franquea la entrada. Noche de suerte. Antes de ingresar a donde están los miembros de la banda, el tiempo se detiene; respiro hondo, cruzo la puerta y descubro las entrañas de este mundo antes del concierto de su disco Tattoo You.

Unos niños toman fotografías con cámaras como de juguete. Los músicos fuman, beben, y sonríen ante mi cámara. Me han dicho que puedo grabar lo que quiera pero tengo cinco minutos.

Recorro el recinto, y me llaman la atención dos cosas: no hay tantas mujeres como hubiera imaginado, ni se ve a nadie consumiendo drogas, como me habían dicho.

Mick Jagger enfundado en un traje lila, tenis blancos y camisa con estampado de hojas de palma, realmente a la moda, se contonea frente a un espejo sin marco. Realiza estiramientos y calentamientos musculares, brinca en su lugar.

Es poco el tiempo que me han concedido para registrar este momento, por ello, hago anotaciones mentales rápidas. Pergeño varias pero comparto esta que pinta a la banda:

En medio círculo charlan amenamente Bill Wyman y Ron Wood, pero Jagger rompe, literal, la formación, solo con acercarse.

La voz y guitarra de sus Satánicas Realezas, pasea por el lugar su escuálida figura; habla con sus compañeros pero siempre como con cierta autoridad, sin llegar a ser grosero o descortés pero como se le habla a los empleados de menor jerarquía. Musita algo al oído de Wyman mientras voltea de reojo a mi cámara, y hace un gesto de ¿hartazgo? Pocos lo miran de frente, es más, podría pensarse que Keith Richards, lo elude, al entregarle una bebida que aquel se sirve, luego de alejarse unos metros y bebe, indiferente.

Me hacen un favor al echarme porque ya va a dar inicio el concierto. Los músicos se asoman y observan el ambiente que hierve a grito lento. El estadio, con voz propia, es una bestia legendaria que espera a los dioses. Yo regreso a mi hotel, esperando dormir lo más pronto posible para regresar a mi casa. Es 18 de diciembre de 1981, y aún falta comprar los regalos de Navidad. Pienso en eso mientras en la radio se escucha Start Me Up.







Léase con las reservas pertinentes pues este texto es, uno de varios, ejercicio de memoria, crónica-ficticia-lúdica-mágica-musical
Obvio el link y las fotos las tomé de Youtube e internet: https://mail.google.com/mail/u/0/?tab=rm&ogbl&pli=1#search/juano%40jornada.com.mx/FMfcgxwCgfsLcmxGlVpchSgjQJhcSmhR?projector=1


Foto tomada de: https://www.rnz.co.nz/national/programmes/sunday/audio/2018725928/the-rolling-stones-were-never-the-same-band-after-altamont
Crédito de foto: Beth Bagby

martes, 22 de octubre de 2019

Magos Herrera sueña poesía jazzeada


Magos Herrera sueña que un mundo mejor es posible y, más allá del deseo o la intención, busca los caminos, con toda la fuerza de su voz, para transformarlo en realidad. La música, dice a La Jornada, también es esa trinchera desde la que busca cambiar su entorno, la vida de los demás, trastocar al otro, con la particularidad de que en esta ocasión lo hace con un proyecto que combina jazz y poesía.


La música es para ella, también la ruta por la que transita, convoca, desde hace décadas, a quienes gustan de compartir, de manera placentera, el viaje sonoro. Por ello, avisa sobre una gira breve que realizará por México en octubre próximo, que se avecina con sus vientos buenos, a la Ciudad de México, Sinaloa y Guanajuato.


Del otro lado de la línea, Herrera, cantante de jazz avecindada en Nueva York, comenta que vendrá a México, para cerrar con bombo y platillo una extensa gira que ya inició en la costa este estadounidense, y que lo hace acompañada de sus cómplices musicales, integrantes del grupo Dreamers.


Eso, en honor a los miles de hijos de migrantes que buscan el sueño americano en suelo estadounidense.


“Busco cambiar la narrativa de lo que sucede en Estados Unidos con música, con poesía”, asegura y abunda que su empresa musical retoma textos que bardos que fueron o han sido perseguidos, reprimidos o que tocaron esos y otros temas en su obra, como la democracia, lo humano, y los presenta desde la pluralidad.


De igual modo, agrega, honra la memoria, la palabra, la resistencia; la misma que muestran los migrantes en tiempos en los que “el mundo está de cabeza”, por la persecución, la incertidumbre, el miedo de ser detenidos y devueltos a sus países de donde huyen por las pesadillas que allí sufren.


Así, detalla, en su espectáculo presenta El Cántaro roto, de Octavio Paz; de Caetano Veloso, Fragmentos de poemas musicalizados; de Rubén Darío, Tú y yo, Violeta Parra, entre otros. Todo aderezado con síncopas y las vibraciones de sus cuerdas vocales.


Esa “necesidad intrínseca” que tiene Magos de compartir su voz, su arte, la lleva al escenario sin filtros en el escenario, solo buscando “un momento de comunión”, con el objetivo de “apostar a los sueños”, de presentar “la belleza como acto político”.


Además, apunta, “creo en la necesidad de crear diálogos y resonancias positivas. Sigamos Soñando con un mundo mejor para nosotros”. Esa es su vocación.


El 17 de octubre de 2019 tuvo la oportunidad de mostrarse en el Festival Cultural Sinaloa, el 18 en el Teatro Juárez, de Guanajuato, en el marco del Festival Cervantino y el 19 en el Palacio De Bellas Artes, en la Ciudad de México. El 26 estará en Jazzuv, en Xalapa, Veracruz; el 29 en el Festival de las Almas, en Toluca, Estado de México y el 29 de noviembre en el Festival de Jazz Riviera Maya, en Quintana Roo.


Soñadora incansable, de voz hecha plumas y hierro; de oleaje y llovizna; de pétalos y cavernas; de tremor y dunas, Magos Herrera pide que nadie se rinda. No hay opción, los sueños y la música son la única vía: “No nos dejemos abatir por el hastío. Soñemos con los ojos abiertos”.


http://www.magosherrera.com/#



Foto: Cortesía de la artista
Video: youtube

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