jueves, 14 de abril de 2016

El investigador de UPIITA que comparte ciencia y experiencia


Por Miguel Galicia

Superar sus difíciles condiciones económicas llevó al investigador de la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas (UPIITA) Miguel Félix Mata Rivera, a convertirse en un científico.
Este ingeniero en computación, maestro y doctor en Sistemas de información geográfica, está a cargo del laboratorio de cómputo móvil del centro de investigación del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Según cuenta él mismo han sido varios los momentos que cambiaron su vida.Uno fue cuando formó parte como becario del programa de Formación de investigadores (PIFI), el cual ya no existe pero en su momento permitía que jóvenes estudiantes trabajaran con expertos en diversas áreas para vivir la experiencia de sus labores diarias.
“Tuve la oportunidad de trabajar con una doctora que estaba en química, y como yo estaba en computación, quedé muy alejado de mi área de competencia”, señala y afirma que en esa época, año 2000, el correo electrónico no era tan común por lo que al no estar relacionada con la tecnología, la doctora le solicitó apoyo para integrarse al medio tecnológico.
En ese momento le pidió le ayudara en la organización de un congreso, él se encargaría de enviar las invitaciones. “Me solicitó que ensobretara (sic) cientos de cartas; entonces no era como ahora que envías un email y puedes llegar a miles de personas, así que imagínate lo que me tardé”.
Eso lo desanimó y le llevó a cuestionarse si deseaba ser científico. Al poco tiempo se percató de que la investigación es algo más enriquecedor.
Miguel Félix Mata ha vivido durante muchos años en Ciudad Netzahualcóyotl, en el Estado de México, en los límites con el Distrito Federal. “Provengo de origen humilde”, dice para explicar que como “siempre estaba muy limitado económicamente” y como en casa los gastos corrían, decidió trabajar en la iniciativa privada.
Pero todo el tiempo “sentía la espinita de dar clases, algo que me gustaba desde que era estudiante”. De hecho algunos de sus profesores le comentaban que veían en él a un maestro. “Cuando en clases yo explicaba algo me daba cuenta de que varias miradas me seguían, sin perderme de vista y eso me agradaba”.
Hoy en día tiene 14 años de docente y ese hecho sigue sucediendo. “Algunos colegas que lo ven me dicen: ‘Es que tocaste al alumno’, y sí es verdad. Es cuando el alumno descubre que puede dedicarse a eso que está escuchando de mí. Le emociona tanto el tema y dado que uno como maestro también se emociona se crea un click entre los dos”.
En su trabajo “tenía esa necesidad de hacer click con alguien. En el trabajo yo no tenía esa parte”, describe y abunda que laboró para empresas del ramo bancario y aseguradoras.


“A mis alumnos les digo ahora: ‘Para que ustedes se den cuenta si sienten vocación en el lugar y trabajo en el que se encuentran, fíjense en algo, si están constantemente viendo la hora de salida, no es su vocación’. En aquellos trabajos los últimos 10 minutos eran los más largos, pero aquí en la docencia me quedo dos horas más, de gusto, por mi pasión de querer conocer más”, señaló.
La plática de este joven politécnico está salpicada de otras pasiones, la literatura, por ejemplo. Al momento de hablar de lo que siente al ofrecer cátedra a sus alumnos, relata: “Como cada vez esta área crece y crece yo me siento rebasado. Obviamente las bases teóricas son las mismas pero la aparición de tanta nueva tecnología, tanto dispositivo... Es increíble porque uno como estudiante quiere que el profesor le diga aquí está todo. Ahora lo que yo regalo es experiencia, no regalo tanto el conocimiento, porque como diría (Gabriel) García Márquez: ‘Creo que el combustible ya casi se me acabó’. Si llené el tanque y creo que ya corrí todo lo que había que correr”.
Otros de esos momentos que le cambiaron su rumbo sucedió al enterarse “de que mis trabajos de investigación le interesaban a otras personas. Inicialmente quería solo dar clases. Yo nunca pensé que se podía hacer vida como investigador”.
Profesor al fin, ofrece un consejo a quienes desean dedicarse a la ciencia. “Hay quienes son expertos en su área pero no se internacionalizan. No salen a congresos, no tienen una red de colegas grande o no es muy interdisciplinaria, es decir, los de química, sólo se enfocan a eso. Yo cuando llegué a la computación me di cuenta que podía interactuar con personas de distintas especialidades como de ciencias sociales, salud”.
Al estudiar la maestría y el doctorado “yo veía como mis profesores viajaban a Suiza, Dinamarca. A mí me gusta mucho viajar” por eso él quería cruzar esas fronteras, pero sobre todo relacionarse y compartir con personas de otros países, rememora.
“Deseaba romper con esa barrera (cultural) mexicana como dicen muchos, de creérnosla que sí hay alguien que le interesa lo que hacemos. Tengo un colega francés que conocí en un congreso, conversamos, y al final de mi ponencia se me acercó muy interesado, y como era parte de mi tesis doctoral me sentí muy sorprendido y halagado. Ahí fue cuando desperté y me di cuenta de que debía seguir un camino de investigación”.
A partir de ese momento comprendió que debía crear una red de colaboradores y de intercambio de información en México, Francia, Japón y España que le ha permitido a través del tiempo saber que las suyas son propuestas que pueden competir a buen nivel en todo el mundo, “a pesar de que el sistema nos indique que no lo tenemos”.


Combatir la obesidad en México...

Uno de sus proyectos de investigación más novedosos es el diseño y creación de un equipo que combina sensores de localización, de funcionamiento de órganos vitales y de movimientos con software, aplicaciones en gadgets cuyo fin es monitorear la salud y controlar el peso de personas con tales problemas: Sistema Semántico de Interfaz humana y Realidad aumentada para el seguimiento y control del tratamiento de la obesidad en México utilizando Web y teléfonos celulares inteligentes.
El doctor Mata Rivera aseguró que “en la actualidad prácticamente todos traen un teléfono celular o computadora en sus bolsillos”, de allí que surgió su idea de crear tal dispositivo, el cual se lleva en el antebrazo igual que un reproductor de música.
Ya colocado este pequeño aparato de 200 gramos mide el peso, quema de calorías, ritmo cardíaco, presión arterial del usuario. Todos esos datos se suman a un plan alimenticio personalizado. Es importante decir que también tiene la modalidad para conectarse a un monitor en casa, a través del cual se proyectan y se registran los ejercicios recomendados para bajar de peso, con metas y logros por sesión.
Miguel Mata afirmó que la tecnología incrementa las posibilidades de que el ser humano interactúe con los aparatos que son parte de su vida cotidiana. “El aumento de las capacidad de los sensores, la alta conexión a redes es lo que ha permitido que este tipo de aplicaciones tengan un bum en cuanto a la explotación que podemos hacer de ellos”, expresó.
El profesor-investigador de computación en la carrera de ingeniería telemática de UPIITA agregó que “áreas que antes no era posible explorarlas, como censar el cuerpo humano, que antes eran un poco lejanas hoy son una realidad. Ya no se les ve como futuristas ahora se busca cómo integrarlas y se les saca mayor provecho. ¿Cómo se mejoran sus tiempos de respuesta de estas interfaces? Utilizando los sensores kinect, GPS, los sensores de órganos vitales”.
Tales avances e integración del ser humano con los aparatos le llevará a “lograr la integración de todo. Será la solución integral donde coincidan elementos tecnológicos como aplicaciones de ubicación geográfica como Waze, Google maps o realidad aumentada. Literalmente el usuario ya nada más tendrá que hablar, pedirla y hacerla realidad. El tiempo que debíamos esperar en lo que emitíamos la indicación y recibíamos respuesta desaparecerá. Será como interactuar como con cualquier otra persona”.
El futuro es ese “que podamos interactuar con los robots, con todos los elementos no solo digitales sino físicos, de tal manera que nosotros podamos hacerla parte de nuestra vida cotidiana. Para resolver muchísimas tareas que antes nos llevaban horas nos tomarán minutos, y obviamente en la parte de la salud tendremos diagnósticos, sin necesidad de que nos tengamos que hacer chequeos, y referir el tipo de vida que uno lleva y sus consecuencias, incluso podremos recibir alertas de salud desde los dispositivos”, enfatizó.


La vida como una canción

Para Rivera Mata existen dos tipos de investigaciones: “Revolucionarias e incrementales. A los alumnos les decimos que no estamos reinventando la rueda ni le hilo negro, sí hay gente que sí hace investigación y que revoluciona el mundo”.
En lugares como UPIITA se van forjando los escalones “de una escalera” del conocimiento “que no va a acabar, aunque tú digas mira ahí está el descanso descubres que todavía falta otro tramo, pero entonces uno sólo hace un pase de estafeta, nos damos cuenta de que quien va a llegar a la siguiente etapa es el chico que viene atrás. A la siguiente generación le decimos: ‘Tú vas a seguir el siguiente escalón para esto que estamos visualizando’”, dijo.
La mayor satisfacción de este docente es sin duda “ver en las graduaciones la felicidad de los padres al ver a su hijos terminar una carrera, y que se van a convertir en alguien que le sirva al país. Eso es lo más importante dejarle eso a la sociedad”.

Este joven cuenta actualmente con 39 años y casi tres lustros como docente e investigador, tras esos años hoy en día en su oficina se diseñan y desarrollan las nuevas propuestas de tecnología inalámbrica cuyos prototipos un día serán parte de nuestra vida cotidiana.

Finalmente Miguel Félix Mata Rivera envía un mensaje a quienes estudian y desean hacer de la investigación su proyecto de vida: “Uno escucha una canción y casi desde los primeros segundos te entusiasma, pero también sucede lo contrario, hay que cambiarle de estación. Lo mismo ocurre con la vocación. Si un día escuchas en una clase un tema y te atrapa, te apasiona, entonces te tienes que entregar a el pero hay que entregar mucho sacrificio, dedicarle tiempo y obviamente debes invertir literalmente tu vida para lograr eso y dar un aporte hacia los demás. Trabajamos para los demás no para una satisfacción personal”.
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