martes, 20 de febrero de 2018

México 2018, el año que todo se decidió

Recuerdo que en pasadas elecciones presidenciales en México, amigos muy queridos usaron sus muros, y los de otros, para hacer patente su posición política —que devino en lamentable fanatismo—. Yo de pronto participé, y al final algunos de plano tuvieron que cancelar sus cuentas porque sus argumentos eran tan cuestionados que no aguantaron la presión.

Hoy leo y aplaudo la valentía de algunos otros amigos, queridos también, que ejercen su derecho de hacer públicos sus odios, filias, fobias y taras políticas.

Yo de plano mejor me hago el occiso, tengo mucho que opinar pero cada quien nuestros traumas.

Todos los politiquetes mexicanos son cuestionables, TODOS.
La clase política de este y otros países sólo anda con la intención de chingarnos, pero prefiero un cambio en el gobierno, que seguir siendo abusado por los pelafustanes de toda la vida.

Quienes me conocen saben que intento profesar el izquierdismo social —cuyo concepto comparto con PIT II—: ese que no se ciñe sólo al partidismo o a simpatías políticas. Me gusta ayudar al otro, ser solidario, cuidar el medio ambiente, respetar a mis mayores, y ese tipo de cosas.

Que nadie olvide que los políticos buscan nuestra división, porque si lo consiguen, como en pasados comicios, sucederá lo que dicen los de Molotov: "Más fuerte nos van a venir a coger".

Por eso creo que es preciso no caer en el extremo de mandarnos a la chingada porque no coincidimos en el odio o amor a tal o cual animal político...

Esos putetes se abrazan y besan en privado, mientras nosotros, nos madreamos... eso
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