jueves, 8 de octubre de 2020

Mario Molina advierte que el cambio climático se puede frenar

Miguel G. Galicia

 


México, DF. 26 de mayo de 2015 (Agencia Informativa Conacyt).- A dos décadas de haber obtenido el Premio Nobel de Química el doctor Mario Molina consolida su proyecto de vida como científico con el centro de investigación que lleva su nombre.

 

En charla con la Agencia Informativa Conacyt, Molina Pasquel habla de ese momento en que le llamaron para decirle que era el nuevo Premio Nobel, de cómo llegó a la ciencia, sobre el cambio climático y algunos de los proyectos que aún le falta por mostrar que tienen que ver con políticas medioambientales, entre otros temas.

 

Ese día en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés) él trabajaba con normalidad junto con sus colegas Paul J. Crutzen y F. Sherwood Rowland, cuando recibió la llamada de Oslo.

 

“Yo estaba en Boston cuando me llamaron, la verdad sentí mucha emoción, pues aunque algunos colegas ya me habían dicho que el equipo en el que trabajaba estábamos entre los posibles ganadores de ese año, no lo creía, ni le prestaba atención. Cuando un compañero sueco me lo reafirmó supe que no era una broma”, relató sonriente.

 

Vale decir que sus investigaciones sobre el adelgazamiento de la capa de ozono, debido a la emisión a la atmósfera de gases contaminantes como los clorofluorocarbonos (FC’s) provocaron la alerta internacional, lo que llevó a la firma del Protocolo de Montreal.

 

Sobre el tema indicó: “Esto por fortuna ya hace muchos años que a raíz de las investigaciones y en colaboración primero de colegas científicos y después también de un grupo de diplomáticos y gente de las Naciones Unidas, tuvo como consecuencia que se organizaran internacionales y que se aprobara eventualmente el llamado Protocolo de Montreal”.

 

Así también, el primer científico mexicano en obtener ese galardón de primer orden, señaló que “eso tuvo como consecuencia que ya no se produjeran estos productos industriales que se usaban antes como refrigerantes y latas de aerosol. Entonces la consecuencia de las investigaciones fue un cambio importante en la sociedad, de que ya no hubiera producción de estos compuestos, y por fortuna esto no tuvo consecuencias negativas, sino al revés”.

 

Y describió: “Pudieron haber sido que hubiera habido dificultades con los refrigeradores o las latas de aerosol, pero se pudieron fabricar compuestos nuevos, distintos que no afectaban a la capa de ozono, y el acuerdo fue internacional, por lo que prácticamente todos los países lo aprobaron”.

 

Eso consideró Mario Molina, “es un precedente muy importante de que sí se pueden arreglar con toda la sociedad problemas mundiales”.

 

Sí hay vida después de ganar un Nobel

 

El profesor, quien entre otras ocupaciones forma parte del equipo de asesores científicos del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, confirma que la vida sigue después de obtener el más prestigioso de los galardones que se entrega en el mundo por su labor de investigación.

 

“Sí, sí hay vida después de ese momento, pero cambia, pues ganarlo te brinda la oportunidad de acercarte a personajes que pueden decidir sobre ciertas áreas en el mundo. La atención de los medios de comunicación aumenta”, explicó.

 

Hace calor de mediodía en lo alto de esta torre enclavada en una loma al poniente de la Ciudad de México pero el doctor Molina no suda. Traspasa una puerta y avanza despacio. Sonríe y extiende la mano.

 

Frente a un termo estampado con la figura de un pentagrama donde resalta una nota musical que mira todo el tiempo, salvo cuando busca al interlocutor, usa un traje oscuro, camisa clara y corbata roja. Su hablar es meticuloso, no piensa mucho cada respuesta. Conoce cada tema, así lo confirman sus palabras, es preciso en sus términos.

 

Afirma que a la ciencia no le debe más que “mucha investigación”. Muchos más temas que desea explorar para los que requiere tiempo, dice. Y así va la plática, de la calidad del aire que se respira en ciudades como Beijing o el Distrito Federal, a los gases que se condensan en sus cielos y causan graves daños en la salud de los citadinos de todo el mundo.

 

Rectifica que él no formuló la hipótesis que afirma que las plataformas petroleras y los barcos en el mar crean una nube tóxica que deambula por todo el planeta contaminándolo todo. “Las nubes tóxicas se generan en las propias ciudades como la Ciudad de México. No sé de dónde salió esa idea”, aclara.

 

Respecto de qué le debe a él la ciencia responde sin chistar: “¿A mí? Nada. Le debe a los científicos que han hecho descubrimientos antes de mí”. Descubrimientos de científicos que vivieron incluso antes de que crearan el Nobel, y que generaron grandes cambios en el mundo, indica.

 


El cambio climático puede frenarse

 

Según el informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), 60 Contribuciones de las Naciones Unidas para un mundo mejor, el cambio climático alrededor del planeta es evidente y se debe actuar ya. Lo anterior fue suscrito por el doctor Mario Molina quien afirmó que aunque el cambio climático podría ser frenado con una inversión de entre el uno y dos por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, “también tiene que ver con una decisión política”.

 

Que si bien el gasto es oneroso, urge efectuarlo ya. “Sí hay tiempo para hacerlo pero tenemos serios problemas con lo que ya hemos contaminado”, expresó.

 

Es importante señalar que la investigación y publicaciones que a lo largo de su carrera ha hecho del tema Héctor Molina Pasquel, éste explicó que ya propiciaron que nuestro país haya empezado a tomar acciones pertinentes para contrarrestarlo, al usar tecnologías que permiten la obtención de energía eficiente y limpia como la eólica, la hídrica, entre otras.

 

Entrevistado en el Centro Mario Molina (http://centromariomolina.org/) el científico mexicano aseveró que “en los últimos años en México se han obtenido resultados positivos”.

“Sin duda ha habido un esfuerzo por resolver el problema del cambio climático a nivel internacional pero los tratados como el de Kioto no funcionaron, y podría decirse que es obsoleto”, manifestó.

 

Al respecto el miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias abundó que las investigaciones sobre cambio climático continúan pero como “la ciencia estudia algo tan cambiante como el sistema climático, que tiene muchas variables como los huracanes, las lluvias e inundaciones, es difícil predecir con exactitud”.

 

Centro Mario Molina y su lucha contra la contaminación

 

Desde su creación apuntó el analista, el Centro de investigación que él lidera se ha propuesto llevar a cabo estudios para crear opciones viables de políticas públicas a quienes toman decisiones a nivel gubernamental en el país.

 

Para eso trabaja en conjunto con representantes del gobierno, de empresas privadas y académicos. De esa relación han surgido proyectos para medir, controlar, frenar y revertir la mala calidad del aire en la Ciudad de México y su zona conurbada: Reforma Urbana. 100 Ideas para las Ciudades de México, (http://centromariomolina.org/wp-content/uploads/2013/10/ReformaUrbana100IdeasparalasCiudadesdeMexico.pdf) o el Programa de acción climática de la Ciudad de México 2014-2020, (http://centromariomolina.org/interna/PACCM.pdf) entre otros.

 

Así también, indicó que el éxito de los resultados dependen no solo de “hacer estudios que luego se quedan guardados, sino de aplicarlos y darles seguimiento. México es un país que ha apostado mucho por ello”.

 

Mario Molina se dijo confiado en que el problema de la contaminación de las urbes de México y el mundo, tiene solución, y ésta debe tomar en cuenta a gobiernos y ciudadanos, no obstante “es importante que la reducción de contaminantes tenga un costo razonablemente político” apuntó.

 

“Es un problema de todos y sin duda lo que se plantea es hacer un esfuerzo conjunto entre todas las naciones para revertir los problemas del cambio climático, pero ya se ha demostrado que sí se pueden tomar acciones globales para resolverlo” como sucedió cuando se eliminaron los clorofluorocarburos como agentes activos usados por los aerosoles y los refrigeradores.

 

Compartió que en el Centro Mario Molina se apuesta por efectuar estudios sobre la generación de energía renovable, por ejemplo “las hidroeléctricas son muy buenas pero desplazan a miles de personas; creemos que se puede realizar el mismo tipo de proyectos pero a un nivel más pequeño; con pequeños generadores de energía, que no causen desplazamientos de las comunidades”, remató.

 

El Profesor Molina figura como miembro distinguido del Colegio Nacional, la Academia Mexicana de Ciencias y la Academia Mexicana de Ingeniería, por decir algunas.

 

Mario Molina Pasquel ha sido condecorado con más de 30 doctorados Honoris Causa, el Premio Tyler de Energía y Ecología en 1983, el Premio Sasakawa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1999, el Premio Nobel de Química en 1995, el Premio Campeones de la Tierra que otorga Naciones Unidas. Es importante destacar que es el primer mexicano en recibir la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos.

 

Al final de la charla Mario Molina acepta tomarse fotos. Se pone el saco que siempre mantuvo a su lado. La ciudad de México luce limpia, pero algo grisácea, apenas unas nubes se ven desde esta altura.

 

Doctor, una última pregunta: ¿Es cierto que los Premios Nobel no necesitan de visa para entrar a Estados Unidos? Sólo hasta entonces sonríe de buena gana, pleno, y suelta: “No, eso no es verdad, sí la piden”.

 

La lucha contra el Cambio climático

El Fondo para el Medio Ambiente Mundial, integrado por 10 agencias de la ONU, financia proyectos en los países en desarrollo. En su calidad de mecanismo de financiación de la Convención sobre el Cambio Climático, destina cada año unos 260 millones de dólares a la realización de proyectos en materia de eficiencia energética, energías renovables y transporte sostenible.

 

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) han desempeñado un papel decisivo en la divulgación de los daños causados a la capa de ozono de la Tierra. Gracias a la aplicación de un tratado conocido como el Protocolo de Montreal, los gobiernos están eliminando gradualmente los productos químicos que han provocado el agotamiento de la capa de ozono, sustituyéndolos por otros menos contaminantes. Este esfuerzo evitará que millones de personas contraigan cáncer de piel como resultado de una sobreexposición a la radiación ultravioleta.

 

Fuente: (http://www.un.org/es/un60/60ways/environment.shtml) 



El 7 de octubre de 2020 Mario Molina Pasquel, Premio Noble de Química, el único mexicano que ha logrado tal distinción, falleció de un infarto, vaya esta entrevista realizada para la AIC en 2015, como un homenaje. El texto que aquí aparece es el original, que no es el mismo, en su totalidad, publicado por el medio. Al final, el link en donde está la versión que circula en internet.

http://www.cienciamx.com/index.php/ciencia/ambiente/1703-mario-molina-advierte-que-el-cambio-climatico-se-puede-frenar-al-invertir-2-del-pib-mundial


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